Al recuerdo de Anne Frank

8.12.15 0 Comentarios A+ a-

Me gustaría escribir cientos de versos,
y si no cientos, miles, al recuerdo de Anne Frank
y a la belleza que desprende cada una de sus palabras.

No he sentido en mi corazón, rara vez, tanta empatía
ante la injusticia que tuvo que soportar su efímera existencia,
pero no es la sinrazón del odio lo que me enamora,
pues dolor hubo para todos, sangre hubo para demasiados,
y, en la eterna joven perspectiva de esas bellas palabras,
descansa mi amor hacia una mente libre, hacia una vida libre,
entendimiento de mí mismo mayor que en mi ser,
y es que a sus, tus, doce, trece, quince años
entendían más dolor tus labios que la piel de hoy,
gritando en silencio, llorando por los dedos.

Tus palabras son más bellas que la noche, Anne,
ojalá escribiese así mis versos, así mis días,
y pese al vano llanto que hoy no tengo a la felicidad,
si algún día añoro sonreír de nuevo, sentir de nuevo,
seré incapaz de dar dos pasos sin sentir que tú me empujas,
¿Cómo cabe la esperanza en una cárcel tan pequeña?
¿Cómo cabe tanto aprecio en mi rancio y negro corazón?
No te conozco, no más que nadie más que te conoza,
pero, y a riesgo de sonar salvaje o inapropiado,
no tengo reparo en decir, que de haberte conocido en vida,
me hubiese encantado enamorarme de ti,
de tu pelo rizado y tu sonrisa infantil,
pero sobretodo, de tu mente, tan bella y atrayente como el cosmos.

No eres más que una niña, a lo nimio un recuerdo,
pero tus palabras... ya querrían ser así las mías,
tus palabras le dieron inmortalidad a un pueblo,
a un dolor, a un lamento, y ojalá sirvan las mías
para darle al mundo un pequeño matiz de tu color,
de tu mundo interior, exterior, tan peligrosos que coinciden
con los míos, con los tuyos, la locura de los tiempos locos,
me encanta, qué decir, y qué diré,
que si, de nuevo, el Sol vuelve a brillar augusto
en la horrible desesperación de mi alma, en mi turbia sed,
recordaré que en tu lamento me enseñasete,
que no reside el arte en ver la miseria de lo que hay,
sino la belleza de lo que queda.

Otro admirador,
          que en cierto y extraño modo
                    siente que te quiere.

PD: Recuerdame leer tus últimas palabras
cada vez que sienta que soy un monstruo, un desacato,
pues de monstruo a monstruo hay buen entender,
de monstruo en monstruo es bello el mundo.