¿Recuerdas aquel día lluvioso de septiembre?
¿Recuerdas
aquel día lluvioso de septiembre? Estábamos perdidos por Londres y
no encontrábamos nuestro hotel. A los londinenses no parecía
importarles la lluvia y la baja niebla ya que seguían con su vida
normal, rodeados de gente con paraguas y gente que los vendía.
Se
hicieron las siete, el cielo estaba oscuro, las luces de las calles
se encendían y la muchedumbre se adentraba en sus portales.
Hubiésemos podido preguntar a alguien si sabía llegar, o pedir un
mapa; pero tanto tú como yo sabemos que no queríamos llegar. El
romanticismo de la escena se volvía irresistible. Perdidos en una
ciudad desconocida, solos, sin nadie que nos reconociese...
De
repente, oímos un ruido procedente de un callejón. Parecía un
grito. Nos acercamos y vimos a un hombre acorralando a una mujer. Tú
te acercaste a observar y, al ver que la mujer estaba siendo atacada,
no dudaste en defenderla. Aquella mujer pudo huir gracias a ti. Pero
tú no.
Sé que
llevo ocho años repitiéndote esta historia; pero, el día que
despiertes de este angustioso coma, quiero que sea oyendo el héroe
que fuiste.
