La cena
Se
hicieron las nueve. Mi madre acababa de sacar el pollo del horno y yo
estaba dando vueltas por el pasillo intentando relajarme. Era la
primera vez que la veĆan, ¿Les iba a gustar? ¿Le gustarĆa a ella
mi familia? El sonido del timbre me devolvió a la realidad. ¿SerĆa
ella? ¿QuiĆ©n mĆ”s podĆa ser?
AbrĆ
la puerta y la vi, preciosa como siempre. La habĆa conocido hacĆa
unos meses en un concierto. Un amigo común nos presentó y el
flechazo fue instantÔneo. Pero olvidemos el pasado. Ella me sonrió
y me dio dos besos. Llamé a mis padres y les presenté, me pareció
que se llevarĆan bien. Mi madre la invitó a entrar y nos adentramos
al salón, donde estaba mi abuela. Ambas se presentaron con mucho
respeto y delicadeza.
MƔs
tarde, nos sentamos a la mesa y mi madre trajo los entrantes.
Mientras comĆamos respondĆamos a sus innumerables preguntas y les
explicÔbamos cómo nos conocimos, dónde... Al escuchar que ella era
del mismo pueblo que nosotros, mis padres le preguntaron sus
apellidos, por si conocĆan a los suyos. Ella respondió con gusto:
"Sandra Ćlvarez GarcĆa". Al oĆr esto mi abuela se alteró
y gritó: "¡¿Cómo se llama tu abuelo?!" Sandra,
asustada, respondió: "MartĆn Ćlvarez PĆ©rez".
Mi
abuela se levantó y se puso a chillarle, se enfadó como nunca antes
lo habĆa hecho y me reprochó con descaro: "¿Cómo puedes
estar con la nieta de ese hombre?" Yo, confundido, le preguntƩ:
"¿QuĆ© te ha hecho ese hombre?" Y ella, con odio y
tristeza en su mirada, respondió: "Mató a tu abuelo".
