No nos vemos ni allí
Soy un soldado sin guerra, un general sin ejército,una gota de agua que cae al suelo y no ha regado,
masa de frustración, ilusión quemada, tragedia,
sueños rotos que son sueños, yo vivo en ellos,
tú vives en ellos. No nos vemos ni allí.
Entiende que me joda, ¿entiendes? Bastante claro.
Me jode hacer los planes de no verte,
el presupuesto del viaje que no haremos,
poner el despertador para no despertarte
aunque no duermes en casa, conmigo, desnuda,
y ¿cuántas cosas van perdidas? Ya ni cuento.
Es que son tantas, joder, son tantas.
Ayer pensaba en el mañana y hoy, mira,
hoy ni eso, hoy pienso en hoy y en qué haré
mañana, cuando tú no estés. Y ya no estás.
Pero hoy no pienso en eso.
No lo pienso porque no asumo la derrota,
no asumo la derrota de perder si no he perdido,
porque no he luchado. No hay guerra. Hubiésela.
Y mira que la busco, pero no la encuentro,
no hay campo de batalla para mí, o quizá sí,
quizá el berenjenal de sueños rotos en que
discutir plácidamente y acariciar con pesadez.
Pero hoy no, ¿verdad? Hoy no nos vemos ni allí.
