No le cerré los ojos

20.2.15 0 Comentarios A+ a-

Entonces la lancé al suelo. Apenas se defendía. Su cara era un poema de Baudelaire: mera tragedia, el goteo de las lágrimas difuminadas en los gritos. No dejaba de gritar, suplicar, pedir clemencia... Me encantaba. Sus suspiros eran oxígeno puro en mis pulmones; sus dedos doloridos intentando agarrarme sin fuerza las caricias más excitantes que había probado mi piel. Nadie podía negarlo. En aquel instante la única diferencia entre yo y Dios era mi mera existencia.

El silencio eran gritos y golpes y gritos. Y luego silencio y nada más que silencio y mi respiración excitada. Una sonata por sí misma, acompañada por el baile desbordado de una joven carmesí. No le cerré los ojos, quería que me viese poseerla. No era de nadie, pero seguía siendo mía, seguía mirándome asustada, temerosa, bella... Su forzado perfume acompañaba la ocasión. Tiré con agresividad de sus bragas, con deseo, ella era mía... No le cerré los ojos.