Soneto XII - Soneto a Clàudia
Ansío paz sin conocer la guerra,muero en el cielo, me quemo en el hielo,
temo aunque espero, preso de esta espera,
espera de la muerte o de un "te quiero".
La incertidumbre no mata o libera,
pues tú tienes las llaves de San Pedro,
tuyo el poder de quien absuelve o encierra,
de destinarme al Edén o al Infierno.
Tuyos mis gritos sin voz, mis miradas
sin ojos, tuyo el dominio en mi suerte,
puesto que te amo a ti y me odio a mi mismo.
Si no te tengo, por igual, mi amada,
me desagradan la vida y la muerte,
e indiferente me vuelvo al abismo.
