Soneto IV - Queja a tu Venus
Queja a tu monte, a tu Venus oscura,a sus caricias de vida y de muerte,
que me atrapan cual parca desnuda
y me traen el castigo: Quererte.
Si amar es la dolencia y su cura,
dime: ¿Por quĆ© confundimos con suerte
la pasión rozante a la locura
y el cruel malestar de no verte?
Pero luego me imagino sin ti,
y en ese pecho hay un vacĆo enorme,
que ocupaste cuando te conocĆ.
Por eso no puedo dejar tu piel,
quiero basar mi vida en tus pronombres,
ser siempre tu yo. JamƔs tu aquel.
