Demente
Risas homicidas retumban en micraneo turbio, perforado a urgencia,
vĆctima del placer de la demencia,
de las voces que en mi mente gritan.
Voces que me dicen que los salve, no,
me dicen que los saque, que los ate,
que su sangre se transforme en mate,
deje de brillar; su vida acabó.
Dicen que estoy loco, tienen razón,
que vivo en mi mundo, en mi utopĆa,
y es que me escondo en mi propio dolor,
en mi locura eterna, vil, sombrĆa.
Y si estar cuerdo es ceƱirse al destino,
prefiero oĆr voces, perder la mirada,
morir demente antes que morir vivo,
morirme viendo que el mundo se acaba.
