Cantemos (Tributo a Miguel Hernández)
Como el toro, tú naciste
para el luto,
y en tu estancia no
rendiste ni emprendiste la huida,
como el toro, siempre
fuerte, hasta el último minuto,
te defendiste de la
muerte y de la vida.
¡Qué sencilla es la
muerte! ¡Qué sencilla y desgraciada!
Tan veloz como una bala,
tan sutil como el viento,
como el poeta con su
verso, con su voz casi minada,
que recita poesía hasta
en su ultimo aliento.
Pero nunca todo acaba,
aunque todo se escape,
el amor, la amistad, esa
persona querida,
el pasado ya es gris, el
futuro aún es mate,
cantémosle a la muerte y
sonriámosle a la vida.
Cantemos como un pájaro
feliz, como un ruiseñor,
en mitad de las batallas,
de las guerras,
cantémosle a la vida,
hagamos el amor,
solo si queremos
marcharan nuestras penas.
